El Universal
9 de septiembre de 2005
Antimio Cruz
Durante los cinco años que Jaime Parada ívila encabezó el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt) se «descobijó» a la investigación básica y faltaron iniciativas de ciencia aplicada sobre agua dulce, fuentes de energía y agricultura, indicaron miembros del Sistema Nacional de Investigadores (SIN), al hacer un balance de la gestión que concluyó el pasado martes con la renuncia del titular de Conacyt.
Octavio Paredes, presidente de la Academia Mexicana de Ciencias (AMC); Rafael Loyola, secretario técnico de Investigación de la Coordinación de Humanidades de la UNAM; José Antonio de la Peña, director del Instituto de Matemáticas de la UNAM, y Víctor Pérez Abreu, ex director del Centro de Investigación en Matemáticas (Cimat), coinciden en que una de las evidencias de que no se comprendió el papel de Conacyt fue el hecho de que se impulsó con más decisión el desarrollo tecnológico que la generación de nuevo conocimiento.
Aunque De la Peña y Pérez Abreu subrayaron como iniciativas positivas la creación de los fondos sectoriales y mixtos para hacer que las secretarías de Estado y los gobiernos estatales aportaran dinero a la investigación, también indicaron que poco a poco creció el desencanto ante los procedimientos burocráticos para obtener esos fondos.
«Faltó actualizar la agenda de investigación y aunque se insistió a las autoridades en la necesidad de impulsar grandes proyectos sobre temas que urge resolver al país, nunca se integraron programas sobre agua, energía, campo, cambio climático o migrantes», enumeró Loyola, quien es también miembro del Instituto de Investigaciones Sociales de la UNAM.
Paredes, quien además de encabezar la AMC es especialista en biotecnología en el Cinvestav-Irapuato, subrayó que el desinterés por desarrollar temas relacionados con el campo se evidenció en el intento que hubo por desaparecer a centros como el Instituto Mexicano de Tecnología del Agua (IMTA) y el Instituto Nacional de Investigaciones Forestales, Agrícolas y Pecuarias (INIFAP).
«No sólo no se estimuló a estas áreas sino que terminaron muy contraidas después de los primeros cinco años de este sexenio», indicó.